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El blog de mi vida minimalista

minimalista caminando
Pau

Autor: Pau
Actualizado en agosto, 2020

Si os digo la verdad, odio las etiquetas a más no poder.

Me han llamado nómada, minimalista, nómada digital, hipster, calvo… Todo lo que hay por decir, y a la que te sales un poco de una de estas corrientes, es como que la sociedad te apunta con el dedo.

No para insultarte, pero para recordártelo. Y ya está.

Te llaman nómada digital (ellos, no tu) y a la que te paras en un país más de medio año alguien tarda a remarcártelo. Eres calvo y a la que te sale un pelo nuevo dicen, ¿pero tu no eras calvo?

O sea, te ponen la etiqueta y después te la quieren sacar.

Pues sí.

Hemos llegado a un punto que los demás ya no les importa tanto que estemos dentro de un grupo, lo cual es bueno. No digo el hecho de estar dentro de un grupo, pero que no les importo, pero a la que te sales un poco de las normas de este grupo quieren ser los primeros en remarcarlo que lo acabas de hacer.

Por esto reitero que nadie que quiera vivir con poco se haga llamar minimalista o esencialista o lo que sea. Simplemente vivamos con las creencias que queramos y no hagamos publicidad de ello.

Si prefieres oír esto en vez de leer, puedes buscar mi podcast en el que también hablo de minimalismo. Aquí tienes este capítulo concreto en YouTube.

No me importa que hablemos de veganos, minimalistas, nómadas, lo que sea.

Si en unos meses te hace ilusión comprarte el maldito iPhone pues lo haces y no te sientas mal.

Entonces, ¿por qué hablo de todo esto y lo llamo vida minimalista entonces?

Pues porque es más fácil categorizarlo, y no nos vamos a engañar. Cuando la gente lo busca en Google utiliza estas palabras así que ponerle la etiqueta más aceptada es la acción necesaria para llegar a más gente por muy hipócrita que pueda parecer.

Aún así este es un «tema cebolla».

Las capas interiores son mucho más tiernas hasta el punto de que te hacen llorar de la emoción. Al contrario que las capas superficiales del principio que nadie quiere ver y que hacen que pocas personas se interesen por una cebolla de buenas a primeras.

Así que aquí te dejo las capas del blog. Los temas de los que hablo y trato.

Filosofía minimalista

Aunque pueda crear un blog sobre esto, querer huir del consumismo compulsivo camuflado de normalidad, es un estado mental más que una lista de reglas o mandamientos a las que tengamos que regirnos.

Puede significar por ejemplo que tenemos más de lo que necesitamos, somos capaces de disfrutarlo todo y que simplemente no nos preocupamos de lo que no tenemos.

Todo recurso es bueno para ayudarnos a vivir una vida menos estresantes.

Recursos para minimalistas

Moda minimalista masculina

Por qué llevar una vida minimalista

La palabra «minimalista» puede incluso llegar a tener una connotación negativa para muchos.

Aunque «está de moda», es un estilo de vida poco atractivo para algunos porque da la sensación de que estás sacrificando opciones.

Casi que parece significar que no estás agarrando todas las ventajas disponibles en el mundo moderno de hoy. Si tienes la opción de comprar 10 yogurteras sin que suponga mucho esfuerzo, ¿por qué demonios te tendrías que contentar sólo con una o dos?

Más que omitiendo en opciones, digamos que estás eligiendo las mejores en vez de tirar por la vía de la cantidad.

Ya comenté en los beneficios del minimalismo (vivir con abundancia) que es una cuestión de elección dentro de la abundancia. Llegar a crear un estilo de vida abundante en opciones y tomar la decisión de elegir sólo unas pocas opciones.

Es como si vamos caminando por el bosque y nos encontramos que podemos seguir triando recto, por el camino de la izquierda, o por el de la derecha.

Tenemos la opción de ir por cualquiera de los tres, pero tomamos sólo uno. Si quisiéramos ir por los tres a la vez lo podríamos hacer… Pero antes tendríamos que ver a dónde nos lleva cada uno, volver atrás y tomar el siguiente. O bueno si queremos ir por todos a la vez necesitaríamos unas piernas muy elásticas y anchas.

Mis caderas no están preparadas para esto.

Pero bueno, elegimos una ruta, y nos comprometemos a seguirla hasta que encontremos otros caminos. Ahí tendremos que volver a tomar una decisión.

Hacer esto también con los objetos nos hace que después estemos «entrenados» para hacerlo con cosas más importantes. Parece una opinión muy vanal y típica, pero si nos lo paramos a pensar, es como cuando estamos demasiado acostumbrados a pillar el smartphones cada 2 minutos.

Es una costumbre ligada a la producción de la hormona dopamina que después cuesta muchísimo dejar.

Para explicarlo sin salir de casa, a mi hermana le pilla un ataque de ansiedad cada vez que no tiene el teléfono encima, mientras que yo al llevar 3 años sin internet en el móvil, no tengo esta adicción que sin duda sería capaz de pillar a la que empezara a mirarlo constantemente.

Algo que me sería bastante fácil si contratara internet. Lo que no tengo intención de hacer.

En el minimalismo es lo mismo.

Haces un esfuerzo inicial para elegir sólo unas pocas cosas o no ir de compras como si fuera una actividad tipo ir al cine. Después, nos encontramos en momentos de la vida donde tenemos que tomar decisiones que tomarán un recorrido largo en el tiempo.

Si ya tenemos la mente acostumbrada estamos mucho más convencidos de lo que elegimos, pero sobre todo… entrenados.

Entrenados de elegir una cosa sobre diez.

El hecho de haberlo practicado en cosas que después en perspectiva no son tan importantes, hace que sea mucho más fácil tomar elecciones de selección más duras.

Como cuándo vamos al gimnasio a entrenar levantamientos de pesas que son entre el 70% y 90% de nuestras repeticiones máximas.

Vamos así aumentando nuestra fuerza sin tener que entrenar en cada sesión con el 100% de fuerza de lo que podemos levantar, petándonos así nuestro sistema nervioso.

No se entrena así, y si no, pregúntale a cualquier competidor de cualquier deporte. A ver cuáles quedan totalmente fatigados después de cada sesión de entrenamiento.

El cuerpo no se recuperaría.

Bajan la intensidad y aumentan el volumen de entreno para poder adaptarse mucho mejor y tener la opción de descansar porque allí es cuando el cuerpo se adapta.

Pero no a todo el mundo le interesa entrenar un músculo que no podemos ver en el espejo.

Es mucho más fácil no tener que elegir. Precisamente por esto que existe la paradoja de la elección que nos dice que cuando tenemos un montón de elecciones es mucho más difícil elegir qué queremos.

Si vas a un restaurante y tienes un menú con 10 opciones, es más fácil elegir lo qué queremos comer que si hubiera 100.

Por esto siempre reitero que aunque me gusta mucho documentar todo este proceso y encontrar el mejor gadget u objeto que creo necesitar, no es para todo el mundo.

Para quien es una vida minimalista

Pero sí que es cierto que lo recomendaría para ciertos tipos de personas. Por ejemplo…

Si tienes demasiado ruido en la cabeza

Para aquellos que tienen millones de pensamientos o vocecitas que no les dejan pensar claro.

El primer instinto y consejo de muchos sería un «¿has probado de meditar?». Yo os digo que lo he probado y no me puedo estar quieto.

Siempre me va la cabeza a mil, pero por ejemplo me ayuda mucho el hecho de estirar, porque entonces, en vez de estar por la respiración como debería hacerse en una sesión de meditación, pues estoy por el estiramiento.

O cuando estoy con algún animal. Ya lo he explicado alguna vez en el podcast, entonces simplemente estoy por esa criatura de Zeus y me olvido absolutamente de todo lo demás.

Otra cosa que diría sería de llevar una vida bastante ocupada, que no estresante o abarrotada de actividades, pero ocupar partes del día.

Pero siempre hay allí un problema de fondo que va mucho más allá, y es el hecho de que las personas con montones de pensamientos en la cabeza, en algún momento necesitarán aprender a estar solas.

No podemos ir metiéndonos parches para olvidarnos del ruido, porque aunque estemos por otras cosas, a la que estamos con nosotros mismos otra vez, el ruido vuelve seguro.

¿Qué papel toma el minimalismo en todo esto entonces?

Si no lo habéis probado parece mentira el impacto que tiene deshacerse de mierda que no utilizamos.

Una habitación con 200 objetos toma un aire mucho más sereno y relajante cuando se reduce a 10 o 20.

Pero no sólo es lo que tenemos alrededor, si no que básicamente empezamos eliminando el ruido de aquellas cosas que realmente no son importantes.

Vale que todos tenemos cosas en la cabeza, pero tiene sentido que si queremos eliminar aunque sea un poquito, empezar sacando aquellas cosas que tienen una importancia nula.

¿Para qué querría eliminarme de la mente esas preguntas existenciales que realmente me aportan algo si las intento responder?

Eliminar deseos de hacerme con cosas que sé que no voy a necesitar, hace que podamos empezar sacándonos del medio ataques de publicidad directa o más subliminal.

Sé que esto suena muy abstracto, pero es que… Bueno. Es abstracto. Y aquí está la magia.

Hay como «algo» que se activa y nos conecta con lo que nos vamos deshaciendo. No tengo muy claro si se trata de nuestros ancestros cazadores recolectores y que realmente le metimos una buena bofetada a nuestros genes cuando empezó todo el tema de la agricultura y a amontonar cosas, a estar estáticos y demás, pero un poseer poco termina traduciéndose en una mente poco amueblada.

Pocos muebles, pero lo que hay son de calidad.

Si quieres ahorrar más

A todo esto que digo, es verdad que lo digo desde un punto de vista de un tipo de 30 años, solteros y sin muchas más preocupaciones que el ruido en la cabeza y el hecho de poder explicar estas idas de olla.

Es decir que me imagino a un padre de familia que me lee (por cierto, no digo madre porque más del 80% de los que tengo por aquí soys hombres), y que este padre tenga de hace poco un bebé.

Creo que todos estos conceptos le pueden entrar por una oreja y salir por el otro. Más que nada porque me imagino que tener un hijo puede dar la sensación que es todo lo contrario al minimalismo, porque ya sudas de lo que compras o no compras de buenas a primeras, da la sensación que absolutamente todo es necesario.

Cremas, pañales, ropa cada pocos meses, biberones, comidas especiales…

¿Cómo puede alguien con toda esta lista de compra pensar que puede ser minimalista?

Reitero que no se trata de una cantidad de cosas, pero de lo que es necesario. Y si esta lista enorme lo es por el confort de el pequeño humano, pues adelante, ¿no?

Tal vez cuando vengan las navidades y tengamos que pasar la tarjeta de débito para hacer esas compras personas entonces es el momento de volver a poner la balanza bien nivelada.

Porque sí. Otra de las ventajas más obvias de una vida minimalista, o debería decir de esta mentalidad, es que nos ayuda a ganar más dinero.

No directamente, pero sí a ahorrarlo.

Es de lógica. Si no vas a comprar mierda que no necesitas, pues más dinero se te irá acumulando a la cuenta bancaria.

Una de las realizaciones más chulas, es cuando decides que tienes demasiadas cosas en tu casas y que quieres deshacerte de todo lo posible para abrazar un estilo de vida más simple, minimalista.

Entonces en vez de tirarlo todo a la basura decides que lo vas a meter a Wallapop y venderlo de segunda mano. Ahí ves la de dinero que gastas, y es que aunque lo vendas de segunda mano y no obtienes el beneficio de venderlo como si fuera nuevo, igualmente has hecho un montón de pasta.

¿Cuánto dinero sumaría si te lo compraran a precio de coste? Algo que mejor no saber porque entonces te darías cuenta de toda la pasta que te dejaste en primera instancia.

No en un día de compras compulsivas, pero en años y años de acumulación.

Años y años que en vez de gastarte 200 euros al mes en ropa o tonterías, lo hubiéramos podido puesto a invertir para el futuro para que estos pocos cientos, que parecen una minucia, hubieran aprovechado el interés compuesto de la inversión y se hubieran convertido en un pequeño sueldo en el futuro.

Si quieres más libertad

Tanto lo que comentaba del ruido en la cabeza como en el hecho de tener más dinero lleva a una misma dirección: la libertad.

Y es que los que me seguís ya sabéis que es una de las cosas que doy más importancia de la vida.

Para mí no es que la libertad en si misma me haga feliz, si no que es como que me «libera» y limpia el terreno para poder «jugar». Para poder organizarme la vida como yo quiero y que consecuentemente, pueda tener un estilo de vida que disfruto. Y esto si que se traduce en felicidad.

Ya lo he comentado alguna vez, que esta creo que viene dado por el estilo de vida que disfrutamos. Cuando nuestro día a día está lleno.

No tener libertad, para mí significa que alguien hace los planes por ti.

Si tienes ruido en la cabeza y voces con demasiadas cosas, esto significa que son estas cosas las que deciden cómo irá mi día. Las que harán planes por mí. Más que nada porque la mayor parte de mi energía y pensamiento irán destinados a solventar y argumentarme esos ruidos.

Lo mismo con el ahorro. Gastando más en cosas menos importantes, significa que no puedo tomar la elección de compra correcta. Es por esto que el concepto de «libertad financiera» se ha puesto de moda, y cada vez va ganando más terreno sobre la «independencia financiera». Porque no es lo mismo ser independiente que libre.

Ser independiente significa que voy a mi bola pero hay unos límites que no puedo sobrepasar. El prisionero es independiente. Va a su bola, pero que intente pasar esos muros. Claro que… Muchas veces estos límites de la independencia no siempre son barreras físicas, si no mentales que nos imponen los demás o nosotros mismos.

Si nos ponemos nosotros mismos barreras, es una capa difícil de romper, pero aún es más difícil que nos impongan los límites los demás y que nosotros las aceptemos como reales. Allí hay que romper con más de un grillete.

Por otro lado libre es que no hay límites. Que hay mucho campo por correr y que incluso mirando al horizonte no ve0 ningún muro.

¿No parece mentira?

Que empecé hablando de un concepto que suena tan hipster llamado minimalismo, y he terminado hablando sobre libertad.

Es lo que pasa cuando vas sacando capas de ruido, que terminas con lo que importa.

¿Quién está detrás de Menimalist?

autor de menimalist Soy Pau.

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